¿Por qué lo llaman turismo cuando quiere decir promoción inmobiliaria?

Durante este curso que está a punto de finalizar, en el aula de Estructura del Mercado Turístico, se ha ido debatiendo sobre los efectos que causa el fenómeno turístico en una zona, y se ha cuestionado en numerosas ocasiones sobre si los beneficios económicos generados por la actividad turística compensan los impactos negativos que puede ejercer sobre el Medio Ambiente.

Muchos de l@s alumn@s daban la negativa por respuesta, pero tenían la esperanza que la situación cambiase y la actividad turística se desarrollase bajos criterios de sostenibilidad, máxime cuando nace en Andalucía a finales del 2011 una nueva Ley de Turismo que gira entorno a la sotenibilidad social, económica y medioambiental.

¿Seguirá teniendo esa esperanza tras conocerse la construcción de un proyecto urbanístico en unas de las pocas playas vírgenes que quedan en Andalucía?

Ayer las redes sociales se convirtieron en un hervidero de protesta, al saber que el Ayuntamiento de Tarifa iba a dar luz verde a la construcción de 350 viviendas y un macro hotel de 1400 habitaciones en la playa de Valdevaqueros, playa aislada de arena fina y aguas limpias donde sopla un viento excelente para la práctica del wind-surf entre los enclaves naturales del Estrecho y Los Alcornocales.

¿Por qué este proyecto SÍ y el Hotel El Algarrobico NO? ¿Que otros intereses existen? ¿Se vuelve a creer en el ladrillo como salida a la crisis económica?

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4 pensamientos en “¿Por qué lo llaman turismo cuando quiere decir promoción inmobiliaria?

  1. Tengo pequeñas dudas de que le preocupe mucho la crisis económica al marido de Ana Rosa Quintana, encargado de éste proyecto de construcción y el del Palmar.

  2. ¿Qué hacer cuando existe una ley de costas en vigor desde el año 1988 y se infringe su contenido por promotores privados y con la intervención más que cuestionable en sus decisiones, de los poderes públicos? Estos últimos son o deberían ser los garantes de la aplicación estricta de la Ley; están perfectamente definidos los límites de servidumbre y protección del dominio público máritimo-terrestre, así como la afectación de terrenos al citado dominio público, los usos permitidos y el procedimiento para ejecutar proyectos, en fin quien es el titular y quien tiene la potestad de autorizar obras y usos; así como multitud de aspectos recogidos en la citada ley que la convierten en una herramienta fundamental para el mejor aprovechamiento de los recursos naturales y la protección medioambiental de toda nuestra franja litoral, si se cumpliera en toda su extensión.
    Y en cuanto a los conceptos de restitución, reposición e indemnización, se enfrascan en apelaciones judiciales que se eternizan. Esto demuestra que algo falla cuando no se aplica la ley y que provoca que ronde la sospecha en todo lo que tenga relación con la especulación del suelo y por consiguiente inmobiliaria. Hay un chirriar entre el espíritu de la norma y su no aplicación.

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