Marchando otra de QR

Hace ya unos meses publicamos un artículo sobre los QR en el blog (concretamente el 26 de marzo), en el que os dimos a conocer nuestro QR y hablamos sobre algunas de las implicaciones de esta herramienta en el sector turístico, ¿lo recordáis? 
Pero desde entonces hemos aprendido muchas más cosas sobre él.  De hecho, hemos ido a uno de los Pre-lab Talleres que organiza Andalucía Lab, donde, una vez más, hemos aprovechado bien el tiempo.
Los códigos QR han recorrido un largo camino desde que ingenieros de Toyota los diseñaron, allá por 1994, para poder almacenar gran cantidad de información sobre componentes de los automóviles, que no cabían en los tradicionales códigos de barra. En Japón y otros países asiáticos son muy populares. Y ahora los vemos en todos sitios: vallas publicitarias, anuncios en revistas, camisetas, etcétera. ¿Quieres ver alguna campaña curiosa?
Tienen muchas ventajas, entre las que hay que destacar su gran capacidad de almacenamiento y facilidad de lectura. Además, son poco delicados. Si, por cualquier razón, se deterioran parcialmente, todavía pueden proporcionar información. Los puedes leer de arriba abajo, de derecha a izquierda o viceversa. Y, muy importante para los que quieran usarlos: son tremendamente económicos. ¿Que queremos hacer una campaña de nuestra empresa o destino a base de unos folletos atractivos, en los que vamos a invertir una cantidad de dinero considerable? Si antes frenaba el alto coste de un soporte cuyo contenido podía cambiar, ahora podemos optar por imprimir la parte invariable de la información y mostrar las ofertas y los cambios de programa a través del QR.
Para generarlos no hace falta dinero. Es tan sencillo como descargarse algunas de las aplicaciones y listo. Una de las más utilizadas es kaywa, pero, si se le quiere dar un toque creativo y colorista se pueden usar qrlicious o qrstyler, que permiten incluir colores e incluso imágenes en los QR. En cuanto a los lectores, cualquiera de los que se pueden descargar en los smartphones funciona bastante bien, pues prácticamente todos cumplen con los estándares de lectura, tanto para Androidiphone Blackberry. Mirad cómo puede quedar.
Sólo hay que tener algunas precauciones con los QR. La primera es el tamaño, que debe ser como mínimo de 2,5 cm de lado. Además deben estar en una superficie plana, pues en caso contrario no se pueden leer con claridad. Y por supuesto, una reflexión: antes de usar un código QR hay que tener muy claro para qué se quieren. No olvidemos que todas las ventajas que nos aportan las nuevas tecnologías hay que aplicarlas para que no se cumpla el refrán “Los árboles no nos dejan ver el bosque”.
Por cierto, ¿os acordáis de la entrada sobre la gamificación? Pues os vamos a mostrar un divertido ejemplo de cómo unir ese concepto con el de los códigos QR.
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2 pensamientos en “Marchando otra de QR

  1. Me gusta el artículo, el uso de los códigos QR es una de las mejores formas de llevar rápidamente del soporte Offline a el medio Online. La originalidad está servida con los QR, el soporte físico donde se imprime puede ser desde un folleto a una camiseta o una galleta y dentro del medio online podemos redirigir al público a nuestra fanpage, a una landpage con una promoción concreta, a una videoreceta… Sus usos son infinitos.

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