Historia de una gallina

El pasado 17 de Marzo, Figuerola Palomo publicaba un post en Hosteltur sobre la importancia de considerar el turismo como sector estratégico de la economía española y motor de desarrollo del país…. Y lleva razón el buen hombre.

 Teniendo en cuenta que la definición de “país desarrollado” incluye unas “cuestionables variables” en la situación económica actual del país (riqueza, educación y sanidad), sí es cierto que nos hace falta un buen motor pero con un buen combustible y unos mecánicos de altura. Según las previsiones de la OMT la llegada de turismo extranjero a España crecerá una media del 5% anual en los próximos veinte años, lo que hace prever que España recibirá 75 millones de turistas extranjeros en el año 2020, unos 20 millones más que los recibidos en el año 2005 ¡Ahí es ná!

 Sin embargo, el tan adoptado refrán en el sector turístico “No matemos a la gallina de los huevos de oro” se queda en eso, en un refrán. Llevamos años martirizando la gallina con las más sofisticadas y crueles técnicas en vez de cuidarla en un pajar de lujo, llevándole el cafelito con tostadas y el zumito de naranja todas las mañanas. Sin casa ministerial que la proteja, vive a la intemperie; mientras nos da huevos, nos da igual que la pobre ande desplumada y arrinconada.

Andalucía ha decidido protegerla y ha creado una Ley del Turismo cuyo eje principal lo constituye el turismo sostenible: nuestra gallina va a tener un campito…y limpito. Esperemos que no se quede en buenos propósitos y que los estudios de carga que se realizan desde hace años tengan alguna utilidad , además de la importancia que tiene la repercusión económica sobre aquellos que se dedican de manera profesional al cuidado y mimo de la gallinita, neutralizando a los ladrones de huevos y oportunistas varios.

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