Saloufest

Al hilo de la pasada entrada del blog “Nuevas rutas ¿turísticas? “  me vino a la cabeza la controversia que ha surgido con la fiesta denominada Saloufest, festival donde acuden unos 9000 universitarios británicos durante unas semanas, a un precio de unos 200 euros la semana, para llevar a cabo diferentes competiciones deportivas y no tan deportivas.

Esta oferta turística no tiene nada que ver con la promoción oficial de turismo en Salou, donde se vende: turismo familiar, de negocios, tranquilidad, gastronómico…otra filosofía de la vida.

La población de Salou y los expertos en turismo están divididos en la opinión de este gran evento. Unos a favor y otros en contra no se ponen de acuerdo en la gran llamada turística de Salou  del mes de abril.

Con respecto a los que opinan que esto no es turismo, que daña la imagen turística de Salou y que se deben tomar medidas para que no ocurra, os invito a que leáis el siguiente artículo sobre el código ético del turismo relacionando con esta macrofiesta, donde se ejemplifica como no se respetan los mínimos de la ética turística. Interesantísimo.

Sin embargo, encontramos también la visión opuesta. En el siguiente vídeo podéis ver el efecto multiplicador que ofrece a la ciudad este “festival deportivo”: descenso del desempleo, aumento de las ventas, ocupación hotelera en temporada baja…, lo que supone una inyección económica bastante importante para paliar un poco la crisis que estamos viviendo.

Nos encontramos ante la misma reflexión  que la entrada anterior :

“ En fin, ¿qué pensáis? ¿merece la pena atraer el turismo de esta forma?, ¿todo vale?”.

¿Por qué lo llaman turismo cuando quiere decir promoción inmobiliaria?

Durante este curso que está a punto de finalizar, en el aula de Estructura del Mercado Turístico, se ha ido debatiendo sobre los efectos que causa el fenómeno turístico en una zona, y se ha cuestionado en numerosas ocasiones sobre si los beneficios económicos generados por la actividad turística compensan los impactos negativos que puede ejercer sobre el Medio Ambiente.

Muchos de l@s alumn@s daban la negativa por respuesta, pero tenían la esperanza que la situación cambiase y la actividad turística se desarrollase bajos criterios de sostenibilidad, máxime cuando nace en Andalucía a finales del 2011 una nueva Ley de Turismo que gira entorno a la sotenibilidad social, económica y medioambiental.

¿Seguirá teniendo esa esperanza tras conocerse la construcción de un proyecto urbanístico en unas de las pocas playas vírgenes que quedan en Andalucía?

Ayer las redes sociales se convirtieron en un hervidero de protesta, al saber que el Ayuntamiento de Tarifa iba a dar luz verde a la construcción de 350 viviendas y un macro hotel de 1400 habitaciones en la playa de Valdevaqueros, playa aislada de arena fina y aguas limpias donde sopla un viento excelente para la práctica del wind-surf entre los enclaves naturales del Estrecho y Los Alcornocales.

¿Por qué este proyecto SÍ y el Hotel El Algarrobico NO? ¿Que otros intereses existen? ¿Se vuelve a creer en el ladrillo como salida a la crisis económica?

La dimensión social

Siempre se habla de los beneficios del  turismo, que si es un dinamizador  económico del destino turístico, que si reparte la riqueza de una forma más equitativa entre la población, que si sirve para disminuir la pobreza…

En fin, que se supone que la llegada del turismo es una de las mejores cosas que le puede pasar a una zona deprimida, como si de un Mr. Marshall cualquiera se tratara, pero es que nos cuesta tanto encontrar buenos ejemplos de este efecto dinamizador que algunos ya piensan que es un bulo o, en el mejor de los casos, una simple esperanza.

Pues bien, hace ya unos meses, un alumno de Alojamiento, José María Rivera, nos puso en el foro de la unidad que trabajábamos en aquel entonces, este maravilloso ejemplo de cómo el turismo puede contribuir a salir de la pobreza y de la marginación a una comunidad.

El ejemplo en cuestión se llama Hotel Taselotzin, está en el corazón de la sierra de oriente en el Estado de Puebla, Méjico, y es parte de un proyecto para intentar sacar de la marginalidad a las mujeres  nahuas. Además, es un eco-hotel. ¿Quién da más?

Seguramente hay ejemplos más cercanos, pero no quería dejar pasar la oportunidad de agradecer públicamente a José María el habernos dado la oportunidad de conocer que hay otros modelos de desarrollo económico y social, más justos para con los seres humanos y para con los que comparten con nosotros el planeta.

Historia de una gallina

El pasado 17 de Marzo, Figuerola Palomo publicaba un post en Hosteltur sobre la importancia de considerar el turismo como sector estratégico de la economía española y motor de desarrollo del país…. Y lleva razón el buen hombre.

 Teniendo en cuenta que la definición de “país desarrollado” incluye unas “cuestionables variables” en la situación económica actual del país (riqueza, educación y sanidad), sí es cierto que nos hace falta un buen motor pero con un buen combustible y unos mecánicos de altura. Según las previsiones de la OMT la llegada de turismo extranjero a España crecerá una media del 5% anual en los próximos veinte años, lo que hace prever que España recibirá 75 millones de turistas extranjeros en el año 2020, unos 20 millones más que los recibidos en el año 2005 ¡Ahí es ná!

 Sin embargo, el tan adoptado refrán en el sector turístico “No matemos a la gallina de los huevos de oro” se queda en eso, en un refrán. Llevamos años martirizando la gallina con las más sofisticadas y crueles técnicas en vez de cuidarla en un pajar de lujo, llevándole el cafelito con tostadas y el zumito de naranja todas las mañanas. Sin casa ministerial que la proteja, vive a la intemperie; mientras nos da huevos, nos da igual que la pobre ande desplumada y arrinconada.

Andalucía ha decidido protegerla y ha creado una Ley del Turismo cuyo eje principal lo constituye el turismo sostenible: nuestra gallina va a tener un campito…y limpito. Esperemos que no se quede en buenos propósitos y que los estudios de carga que se realizan desde hace años tengan alguna utilidad , además de la importancia que tiene la repercusión económica sobre aquellos que se dedican de manera profesional al cuidado y mimo de la gallinita, neutralizando a los ladrones de huevos y oportunistas varios.

¿De verdad te gustaría ir de safari?

Seguro que a algunos de ustedes les suena la imagen que encabeza este artículo. Pocas imágenes nos resultan tan exóticas, lejanas y atractivas como estas mujeres con el cuello rodeado por aros de metal. Esta costumbre deforma el cuello de estas “mujeres jirafa” y lo inutiliza para su función principal, ya que los aros atrofian los músculos y corren el peligro de morir asfixiadas si se les quitan. En los años noventa del pasado siglo el gobierno birmano intentó eliminarlo y muchas mujeres decidieron romper con la tradición y estuvo a punto de desaparecer; pero, al notar que los turistas lo que buscan es precisamente a las famosas mujeres de cuello de jirafa, esta costumbre ha resurgido con fuerza. Es un ejemplo de cómo el turismo puede anular uno de sus mejores y principales efectos, el de ser dinamizador económico y social de comunidades indígenas.

En los últimos años se ha puesto de moda un tipo de producto que se podría incluir dentro del turismo etnográfico, los safaris humanos, cada vez más turoperadores ofertan paquetes turísticos donde se promete el “avistamiento” de tribus “no contactadas” por el hombre occidental o apartadas de él. Este negocio, al margen de otras consideraciones, pone en peligro la supervivencia de dichas tribus, porque todo contacto de este tipo lleva aparejada transmisiones de enfermedades para las que estas tribus no tienen defensas.

No se trata de un negocio en el que éstos participen, ya que en el mejor de los casos es una invasión a su intimidad, se trata simplemente de una cosificación del ser humano.